Se detallan las falsas creencias más extendidas sobre la menstruación, así como las anomalías más frecuentemente observadas en el ciclo menstrual de la mujer.
La menstruación se debe a que, cuando no se produce
un embarazo, cae el nivel de hormonas, y la capa interna del útero
se descama produciendo un sangrado de los vasos. Cuando las
hormonas vuelven a subir su tenor en sangre, el endometrio (capa interna
del útero) se recompone para estar receptivo a una nueva y posible
anidación.
A lo largo de los años se ha visto la menstruación como
algo sucio, tabú, de lo cual era mejor no hablar.
En cuanto a anomalías de la menstruación, la dismenorrea
es la principal causa de dolor en la mujer durante la menstruación,
antes y durante ésta.
Mitos y tabúes
El tabú de la sangre menstrual es algo muy difundido en casi
todas las civilizaciones y desde tiempos remotos. Hay innumerables ritos
y ceremonias alrededor de los días de regla; severas restricciones
y gran cantidad de leyendas sobre los efectos perniciosos que produce
en los varones y en el entorno una mujer que está menstruando.
Simone de Beauvoir, da una lista variada y amplia sobre el tema:
- paraliza las actividades sociales
- marchita las flores
- hace caer las frutas
- la sangre menstrual es utilizada en los bebedizos, "gualichos"
y filtros de amor para enlazar al esquivo amado
- sus emanaciones ahuyentan monstruos y espíritus
- arruina las cosechas y devasta los jardines
- mata los gérmenes y las abejas
- avinagra el vino
- agria la leche y las cremas
- corta la mayonesa
- corrompe la carne
- echa a perder el jamón
- ennegrece el azúcar
- impide la fermentación de la sidra
- posee poderes maléficos
- provoca la ruptura de los objetos frágiles
- hace saltar las cuerdas de arpas y violines
- debilita al varón
- si mantiene relaciones en esa fecha vuelve impotente al varón
- es un equivalente del orgasmo
- da satisfacción sexual
- cuando una mujer deja de tenerlas (menopausia) queda inhabilitada
para el placer sexual y debe clausurar su vida erótica
.
¿Qué es lo que queda de estos mitos hoy en día?
Por las preguntas que nos hacen y otras similares, vemos que muchos
de ellos aún persisten.
Prohibición
de contacto sexual
Entre los tabúes que circulan, el más riguroso es el de
la prohibición de todo contacto sexual. La Biblia condena "a
ser extirpado de entre su pueblo" tanto al varón como a la
mujer que violen la prohibición. Las leyes de Manú son más
severas aún: "la sabiduría, la energía, la fuerza,
la vitalidad de un hombre que se acerca a una mujer mancillada por las
excrecencias menstruales perecen para siempre".
Desde el punto de vista médico, algunos sostienen que, realizar
la penetración vaginal, podría producir inflamaciones en
la uretra del varón; otros sostienen que puede acarrear infecciones
uterinas, debido a que cuando entra el semen arrastra bacterias que, al
ascender y aprovechando que el cuello del útero está entreabierto,
producirían infecciones del endometrio.
Lo cierto es que estas infecciones son poco frecuentes y, cuando aparecen,
son benignas, salvo que el varón tenga una blenorragia, SIDA o
una infección inespecífica seria, pero este es un hecho
que contraindica las relaciones sin profiláctico en todos los casos.
La afirmación de Saúl de que "total hay 24 días
hábiles para hacerlo sin sangre", se contrapone con el deseo
de algunas mujeres de querer hacer el amor y sentirse aceptadas y queridas
en "esos días". Es algo muy poco agradable sentirse rechazada
por algo propio de la condición femenina y que, de ser algo digno
de orgullo, pasa a ser motivo de desprecio por parte de los varones.
Por último: si a uno o ambos miembros de la pareja no les agrada
el contacto genital durante el sangrado, eso no les impide cualquier otro
tipo de juego o variante coital; bien podrían, aprovechando la
ocasión, dejar paso a la imaginación y a la creatividad.
Anomalías de la menstruación
Los procesos de maduración que siguen a la menarquia no siempre
se desarrollan sin trastornos, sino que a veces se acompañan de
menstruaciones irregulares. Cabe destacar que en muchos casos se llega
a una normalización espontánea del ciclo.
Frecuencia.
Los trastornos del ciclo menstrual son tan frecuentes como las inflamaciones
en la patología ginecológica infantil.
Un correcto calendario menstrual sirve de punto de partida para cualquier
diagnóstico. En los casos más complicados resulta de utilidad
el registro de la curva de la temperatura basal, que aclara si se trata
de ciclos normales, bifásicos (ovulatorios) o monofásicos
(anovulatorios) e identifica la fase que eventualmente se encuentra alargada
o acortada.
¿Cómo se mide la temperatura Basal?
Inmediatamente después del despertar, con un termómetro
normal para medir la fiebre, se toma la temperatura en una cavidad del
cuerpo (vagina, recto o cavidad oral) y a continuación en la axila.
En cualquier caso la medición oral es la más sencilla. Se
reflejan a diario los resultados en un diagrama. Es importante medir la
temperatura por la mañana nada más despertarse, antes de
emprender cualquIer actividad física, como por ejemplo moverse,
hablar o desayunar.
- En caso de menstruación ligeramente prolongada, intervalos reducidos
y menstruaciones esporádicamente aumentadas, que sin embargo no
repercuten de forma importante sobre los valores de hemoglobina, suele
bastar con aclarar a la paciente o a la madre de la paciente de que se
trata sólo de un trastorno transitorio que suele remitir espontáneamente.
Se aconseja esperar unos tres meses antes de aplicar tratamiento alguno,
y en este intervalo de tiempo se pueden adoptar medidas reconstituyentes
(hierro) y aconsejar a la paciente que siga una dieta apropiada (alimentos
ricos en proteínas y vitaminas).
- Si las menstruaciones son muy prolongadas y frecuentes, los valores
de hemoglobina caen, de forma que las medidas generales de carácter
inespecífico resultan insuficientes. El tratamiento de elección
es el hormonal.
El principio terapéutico consiste en provocar, mediante la administración
durante unos 10 días de un preparado hormonal, la detención
de la hemorragia. Este tratamiento debe efectuarse durante varios meses,
ya que de lo contrario pueden producirse recaídas.
Por cuanto respecta al uso de inhibidores de la ovulación (que
han de administrarse a partir del 5º día del ciclo como si
se tratara de un tratamiento anticonceptivo, en las chicas en edad puberal
hay que tener mucho cuidado. En efecto, en una fase del desarrollo en
la que ha de hallarse un equilibrio entre actividad hipofisaria y ovárica,
dicho tratamiento puede alterar este proceso tan sensible a través
de la supresión artificial de la ovulación.
Tensión premenstrual.
El síndrome premenstrual no reviste mucha importancia en las chicas.
Los síntomas comienzan inmediatamente después de la ovulación
y aumentan de intensidad hasta la aparición del flujo menstrual,
las chicas refieren el padecimiento de hemicráneas, nerviosismo,
aumento de peso debido a la retención de agua y dolor de mamas.
En la mayor parte de los casos basta con un buen control, no debiéndose
sobrevalorar los síntomas.
Algomenorrea. Las menstruaciones regulares que se presentan
de forma dolorosa durante la adolescencia (dismenorrea de la adolescente)
son casi siempre dismenorreas primarías, disfuncionales, que no
responden a ninguna causa orgánica. Sobrevienen 2 o 3 años
después de la menarquia en chicas con un ciclo ya bifásico.
Son muy poco frecuentes las dismenorreas concomitantes a la primera menstruación.
El origen de la dismenorrea primaria no está muy claro. Se refieren
a menudo como principales los factores neurovegetativos, que no tienen
sin embargo ningún significado determinante. No puede excluirse
un componente hormonal, ya que estas chicas presentan siempre ciclos bifásicos.
La dismenorrea puede incluso considerarse un signo de que se ha producido
la ovulación. Es muy posible que se trate de angioespasmos de la
musculatura uterina, que provocan contracciones isquémicas dolorosas.
Anomalías de posición del útero todavía inmaduro
e hipoplásico pueden provocar trastornos de la irrigación
uterina y contracturas dolorosas.
Aunque el 25 % de estas chicas no requieren tratamiento alguno, éste
puede resultar problemático en más de un caso. Como medida
preventiva está en todo caso indicada la explicación acerca
de la fisiología y la función de la menstruación.
Hay que preparar a la adolescente para la presentación de la primera
menstruación, pues debe saber que se trata de un proceso fisiológico,
que condicionará toda su vida mientras dure la madurez sexual,
normalmente sin trastornos especiales y sin dolor. Aunque en algunos casos
se asiste a remisión espontánea, no se debe por ello descuidar
el tratamiento en la pubertad, pues de lo contrarío el cuadro se
considera irremediable y queda impreso en la psique de la paciente.
Sólo en casos graves, resistentes al mencionado tratamiento, se
recurre a una terapia hormonal.
En caso de dismenorrea secundaria, el tratamiento deberá combatir
la enfermedad de base, siendo el ginecólogo el encargado de establecerlo.
En las jóvenes no están casi nunca indicadas intervenciones
quirúrgicas como la dilatación del cuello del útero
bajo narcosis o la resección del simpático, tan habituales
en otros tiempos.
Amenorrea
El término amenorrea se aplica a la ausencia de menstruación,
sin prejuzgar la causa determinante. En algunos casos se trata de situaciones
fisiológicas como el embarazo o durante la lactancia. La amenorrea
primaria es la ausencia completa de menstruaciones a los 18 años
(no ha existido la menarquia), mientras que la amenorrea secundaria es
la falta de menstruación durante al menos 6 meses en una mujer
que previamente menstruaba.