La falta de tiempo o el cansancio son una mala excusa para no hacer el amor. Para lo bueno, siempre debe encontrarse un momento. Para refrescarle la memoria sexual a tu pareja, te proponemos una semana entera de sexo.
No puedes reducir
el placer al tiempo de vacaciones. Recuerda todas las veces que has hecho
el amor con tu pareja o con un ligue en las últimas vacaciones...
¿Muchas veces? ¿Mucha pasión? ¿Mucho tiempo?
Ahora, "fuera de temporada", también tienes animarte
a potenciar tu vida sexual, igual que en vacaciones. Y, para empezar,
qué mejor que regalaros, a ti y a tu pareja, una semana enterita
de sexo.
Tu meta: un orgasmo al día... como mínimo. Para
ayudarte a conseguirlo, te hemos planificado la semana más erótica
de tu vida.
Día 1: Sexo matinal
Sin preámbulos ni contemplaciones. Si vivís juntos, dile
que vas a poner el despertador una hora antes para ti, y por la mañana,
en lugar de meterte en la ducha, te metes en su pijama y le despiertas
a besos anunciándole que tenéis toda una hora por delante
para hacer el amor.
Eso sí, procura tener preparado un buen desayuno para compensarle
por haberle hecho madrugar. Antes de despedirle para ir al trabajo, dile
que esto ha sido sólo el principio... El orgasmo habrá sido
tierno y muy dulce, ideal para empezar el día.
Alternativa: Si
no vives con tu pareja, dile que tienes que quedar con él urgentemente
un rato antes de ir a trabajar y cuando aparezca, tírate a su cuello.
En su casa, en la tuya, en el coche, en un ascensor... ingéniatelas
como puedas.
Día 2: En un lugar
prohibido
Seguramente, a tu pareja ya se le habrá despertado la curiosidad
por ver cómo vas a continuar después del fabuloso despertar
del día anterior.
Para mantener su excitación al máximo nivel, tienes que
apostar muy fuerte: tienes que hacer el amor con él en un lugar
prohibido, diferente y peligroso por estar expuestos a que os pillen.
Por ejemplo, puedes pedirle que te acompañe a comprar a unos grandes
almacenes, llevártelo al probador y pedirle que se quite él
la ropa. O hacerlo en el coche dentro de un aparcamiento público,
o en un parque por la noche, o en el baño de un pub... Procura
estar bien excitada porque tendrás que llegar al orgasmo antes
de que os pillen.
Alternativa:
Si todas las opciones anteriores te parecen demasiado fuertes, al menos
sorpréndele en algún lugar poco habitual de vuestra casa:
el ascensor, la cocina, el suelo...
Día 3: Bajada de
pulsaciones
Deja que se recupere de la subida de adrenalina del día anterior
con un baño relajante y, por supuesto, erótico. Es el momento
de poner en práctica todos tus conocimientos sobre el sexo tántrico
o el arte de las concubinas. O sea, que te vas a convertir en la encargada
de mimarle y darle placer.
Prepara un baño de espuma con todos los añadidos que quieras:
música, velas, incienso... y una pequeña bandejita con delicatessen
a base de dulces, frutas y algunas de sus golosinas preferidas.
Desnúdale y dile que se prepare a disfrutar... porque vas a bañarle.
Tú ponte algo sexy pero no te lo quites todavía. Enjabónale
mientras le das un masaje que le descargue la espalda y los músculos
sin olvidarte de llegar a todos los rincones de su cuerpo.
Cuando esté lo suficientemente relajado y excitado, quítate
la ropa (o no) y métete con él en la bañera. Lo demás
es cosa vuestra. Eso sí, tendréis que daros tiempo para
llegar al orgasmo porque la bañera limita bastante las posturas.

Alternativa:
Si no te apañas con las posturas en la bañera, sigue todos
los pasos -incluido el de meterte con él- y cuando estéis
muy excitados, sácale, sécale, y llévatelo a la cama.
Día 4: Un plan morboso
Ya habéis tenido vuestra sesión de sexo zen, así
que vuelve a ponerte las pilas y a pensar como una chica mala. Te está
pidiendo a gritos que continúes, así que esta vez tienes
que dar un paso más.
Lo primero que tienes que hacer es empezar el día llamándole
al trabajo para decirle lo mucho que te apetece hacerlo con él.
Sigue con los mensajes fuertes al móvil y termina diciéndole
que no puedes más y que le esperas en casa.
Cuando llegue, que te vea medio desnuda y con la mejor cara de deseo que
tengas. No esperes a ir a la cama, empieza a meterle mano sin quitarle
la ropa y dile todo lo que imaginas en tus fantasías más
morbosas. Hoy te toca ser brusca, apasionada, salvaje y, sobre todo, insaciable.
Esta vez no te conformes con un solo orgasmo.
Alternativa:
Si no te va el rollo duro, al menos debes ser tú quien lleve la
iniciativa y atreverte a decirle que te apetece que te haga el amor.
Día 5: Os coméis
mutuamente
En una buena semana de sexo no puede faltar el día gastronómico.
Unir al del sexo el placer del paladar, multiplica el disfrute.
Pero no escatimes en tiempo, procura que esta noche coincida con el fin
de semana para tener muchas horas por delante. Olvídate de la típica
cena romántica. Tienes que hacer algo totalmente diferente y que
invite a los sentidos.
Retira los muebles del salón y conviértelo en un harén
con alfombras y cojines para tumbaros por el suelo. En mesitas y lugares
estratégicos, coloca bandejas de ensaladas, frutos secos, dulces,
frutas... cosas fáciles de comer con la mano y que podáis
untaros por el cuerpo para comeros el uno al otro. Que no falte tampoco
una buena botella de vino o té aromático.
De fondo, música chill out y las ventanas abiertas para que entre
aire y podáis ver el cielo. Si la sesión es larga, traerá
muchos orgasmos fuertes e intensos.

Alternativa:
Si no tenéis casa propia, salid a cenar a un sitio exótico
y regad la comida con un buen vino y una conversación erótica.
Día 6: ¿Jugamos
un poquito?
Vamos, no seas tímida, en el sexo todo vale si hay confianza. Por
la mañana, dile que te has levantado con ganas de jugar y que quieres
probar cosas nuevas.
Si no tienes ningún juguete sexual en casa, anímate a ir
a una tienda erótica (¿¿¿conoces
ya el cockring de nuestra tienda???) y compra alguna cosa útil
para los dos. Si no, utiliza tu imaginación. Seguro que tu casa
está llena de mil cosas que puedes utilizar para jugar con él.
Nuestra sugerencia es que cuando llegue a casa le recibas con un maletín
lleno de cositas morbosas para haceros disfrutar y le vayas explicando
lo que vas a hacer con ellas antes de utilizarlas.

Para entrar en ambiente, podéis empezar con algún utensilio
de masajes para después pasar a alguna cosa más fuerte.
Esta vez, puede que el orgasmo te llegue cuando menos te lo esperes.
Alternativa:
Si los juguetes eróticos te producen rechazo, prueba con una peli
erótica. Pero que seas tú quien le sorprenda yendo a buscarla.
Día 7: Llegó
el descanso
Pero no para él. Llevas todas la semana ingeniándotelas
para hacerle disfrutar, así que ya es hora de obtener tu recompensa.
Dile que te dejas hacer, pero que tienes muchas ganas de recibir placer
en todos los sentidos: masajes, baños, caricias, regalos, placer...
Sin embargo, tú no vas a hacer nada de nada, es más, incluso
vas a cerrar los ojos para que él pueda concentrarse únicamente
en tu cuerpo. No tienes prisa y te vas a quedar muy quietecita hasta que
él te haga llegar al orgasmo.
Alternativa:
¿Te va a dar corte desnudarte y quedarte a su merced? Apaga las
luces y métete debajo de las sábanas.
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