Cagando... por favor espere!


¿Este mensaje desaparecera?
Asegurese de que Javascript está activado y haga click en la caja
10 Oct, 2008 - 05:52   
Sexologos Valencia.  
 
 
InicioTienda EroticaAdministracionBuscarClinicaMi cuentaTemasAñadir noticiaDescargasForos

Publicidad

Compra todo para tu despedida de soltera y te lo enviamos en 24 horas. Más rápido imposible, de hoy para mañana. Despedidas de Soltera en 24 horas

Menu Principal


Tienda Erotica

Entra a la Tienda Erotica y Educativa Perez-Vieco

Enlaces Interés

Temas y Articulos

Usuari@s Sexologos Valencia

 Bienvenido Invitado
Únete a nosotros!



El registro es completamente gratuito y podrás acceder a todas las partes de la web

 Crear una cuenta
 Login:
Usuario:


Contraseña:


Recuerdame

Miembros:
Ultimo: Nuevos Hoy:0
Ultimo: Nuevos Ayer:0
Ultimo: Total:74
Ultimo: Ultimo:
VicenteF
Miembros: Conectados
Miembros: Miembros:0
Invitados: Invitados:12
Total: Total:12

Masturbación. La Tradición Represiva

Enviado por: Admin en Miércoles, 06 Abril, 2005 - 08:26 Imprimir Versión imprimible  Enviar Enviar esta historia a un amigo
Masturbacion
La creencia de que la masturbación entraña un verdadero peligro para la salud del organismo está fuertemente arraigada.

Resulta significativo que quienes mayores razones encuentran siempre para condenar la masturbación sean quienes más insistan en los peligros físicos y mentales que comporta. Aunque tales afirmaciones están científicamente superadas, no obstante, un número sorprendente de médicos, psiquiatras, psicólogos y educadores las siguen perpetuando hasta nuestros días.
El examen de las opiniones sobre la masturbación no responde tan sólo a un interés de búsqueda de la verdad histórica. Su significación radica en el hecho de que resultará revelador para comprender las actitudes que los hombres y las mujeres de hoy son capaces de adoptar en relación con el “problema” de la masturbación.

La antigüedad.

Históricamente, la condena de la masturbación se remonta a épocas muy lejanas si tenemos en cuenta que ya se hallan vestigios de ella en el Libro de la Muerte escrito en los años 1500 y 950 a.C. No obstante, en Grecia y en Roma no estaba severamente reprobada, como lo demuestran los escritos de Marcial y Plutarco.
Al respecto, podemos recordar que el ateniense Diógenes se masturbaba en público. Plutarco escribe que el filósofo Crisipos había felicitado a Diógenes por el hecho de haber afirmado, de tal modo, su cinismo. Los cínicos recomendaban la masturbación como el mejor método de satisfacción sexual. Las numerosas controversias suscitadas respecto a tales prácticas en la literatura griega demuestran que estaban muy extendidas. Aristófanes criticó la masturbación, pero sus reparos no constituyen una auténtica condena, pues afirmó que era comprensible en las mujeres, los niños, los esclavos y los ancianos. Menos tolerante en la práctica, la actitud de Roma con relación a la masturbación era sensiblemente la misma que en Grecia.

La tradición represiva.

Reservado durante la Edad Media al ámbito de la íntima conducta personal, el problema de la masturbación asumirá, en la época moderna la dimensión de un problema social llamado a centrar la atención de la literatura profana y de los responsables de la higiene pública.
La obra del inglés Bekker, cuyo título traduce ya el tono y contenido de su enfoque, expresa muy bien la perspectiva en que se aborda la masturbación: Onania o el pecado infame de la autodeshonra y todas sus temibles consecuencias para ambos sexos, con consejos morales y físicos dirigidos a aquellos que se han dejado arrastrar perjudicialmente por este abominable vicio. Con un anexo que incluye la carta de una dama al autor y la respuesta de éste sobre el uso y abuso del lecho conyugal.
Para este autor, la masturbación es un hábito abominable, un horrible pecado y, cargando las tintas, llega a afirmar que provoca toda suerte de prejuicios como el agotamiento, la delgadez, la esterilidad, la frigidez y la impotencia.

La obra del médico suizo Tissot (S. A. Tissot, L’Onanisme. Dissertation sur les maladies produites par la masturbation. Lausanne, 1770), se ha hecho océlebre por las exageraciones de que hace alarde en lo relativo a las nefastas consecuencias del “vicio solitario”. Su descripción supera lo imaginable, estas son sus palabras:

“Me encontré no tanto a un ser vivo como a un cadáver, que yacía sobre la paja, delgado, pálido, sucio y transpirando un hedor infecto. Casi incapaz de realizar movimiento alguno perdía a menudo un hilillo de sangre blanquecina y acuosa por la nariz. Babeaba continuamente y, atacado por la diarrea, arrojaba sus excrementos sobre el lecho sin darse cuenta. El flujo seminal era ininterrumpido; sus ojos legañosos, turbios y apagados carecían de movilidad; el pulso era extremadamente débil, agitado e irregular; su respiración dificultosa y su delgadez excesiva, a excepción de los pies que comenzaban a presentar síntomas edematosos. No era menor el desorden de su espíritu. Flaqueaba su memoria, era incapaz de articular dos frases coherentes, irreflexivo e indiferente sobre su suerte, no experimentaba otro sentimiento que el dolor que le embargaba en sus accesos de crisis cada tres días. Convertido en un ser muy por debajo de la bestia y cuya visión provocaba un horror inconcebible, daba pena que en otro tiempo había pertenecido a la especie humana”.

Con Tissot la discusión del problema alcanza un nivel sociológico. Lo esencial de la masturbación ya no será su condición perturbadora, sino las características de su tratamiento. El tratamiento prescrito consistía en el régimen y los baños…

Ya en el siglo XX, las preocupaciones no iban tanto dirigidas a curar la masturbación como a reprimirla. A la ya horrible lista de consecuencias físicas, se añaden ahora con frecuencia el consejo de adoptar medidas represivas, llegándose incluso a aconsejar intervenciones mutiladoras.
En Inglaterra, el tratamiento quirúrgico se puso de moda. En 1858, Brown, célebre cirujano londinense, propuso la ablación del clítoris (clitoridectomía). Merced a la ablación del órgano responsable, pretendía la curación de la masturbación. Practicaba esta intervención sobre niños y adultos y fundó una clínica especializada para mujeres, la London Surgical Home.
Otros remedios preconizados para curar la masturbación fueron: la aplicación de cataplasmas sobre las nalgas, las partes genitales y la espina dorsal; la circuncisión; la aposición de tablillas sobre las partes genitales. Aunque en este aberrante contexto hubiera sido lógico, parece ser que nunca se llegó a considerar la ablación del pene en los muchachos.
En fecha tan reciente como 1925, el 10% de los tratamientos prescritos en USA todavía consistían en intervenciones quirúrgicas.
No cabe duda de que todas las enfermedades, desde las más benigna a la más grave, fueron atribuidas a la masturbación. La timidez, la anemia, las ojeras, la debilidad, la delgadez, la ansiedad, la depresión, la tendencia al resfriamiento, la inseguridad, el asma, así como el dolor al orinar o la retención de orina…Todo era debido a la masturbación.

Como resultado de las numerosas publicaciones en este sentido, tal concepción se difundió entre el público hasta el extremo de que, incluso en nuestros días, muchos enfermos creen observar y descubrir en sí nuevas enfermedades que atribuyen a la masturbación.
La creencia de que la masturbación entraña un verdadero peligro para la salud del organismo está fuertemente arraigada. Algunas personas llegan a considerar como algo normal que las prácticas masturbatorias conlleven nefastas consecuencias.
Con todo lo citado anteriormente y mucha más documentación que poseemos nos bastan para demostrar que la ignorancia, los prejuicios y la exageración son las verdaderas causas de los males atribuidos a la masturbación. Y es preciso denunciarlas abiertamente por todos los profesionales de la salud sexual.

Sergio Pérez Serer
Clínica de Psicología y Sexología Pérez-Vieco
Sexoafectivo.com


Masturbación. La Tradición Represiva | Entrar/Crear una cuenta | 0 Comentarios
Los comentarios son propiedad de sus respectivos autores.
No somos responsables de su contenido.
Directorio de Empresas de Sanidad

Web propiedad de la Clinica de Sexologia y Psicologia Perez-Vieco y Tienda Erotica y Educativa
C/ Campoamor, 104 .
46022 - Valencia (España)
Tlf: 963 812 919 - 963 388 855
Email: Enviar mensaje a Sexologos Valencia
Todos los derechos reservados - Sexologos Valencia. Clinica de Sexologia Perez - Vieco