Descrito en 1942 como un síndrome caracterizado por hipogonadismo, testes pequeños y duros, azoospermia y ginecomastia. Se comprobó posteriormente que el cuadro corresponde a una patología genética, cuya alteración cromosómica más habitual es la presencia de un cromosoma X adicional
Es la cromosomopatía más frecuente y la causa más
habitual de hipogonadismo hipergonadotrópico en el varón.
Descrito en 1942 como un síndrome caracterizado por hipogonadismo,
testes pequeños y duros, azoospermia y ginecomastia. Se
comprobó posteriormente que el cuadro corresponde a una patología
genética, cuya alteración cromosómica más
habitual es la presencia de un cromosoma X adicional,
reflejando un cariotipo 47 XXY, que representa el 80% de los casos de
SK, pero se han descrito otras variantes como mosaicismos: 47XXY/46XY,
47XXY/46XX, 47XXY/46XY/45X, etc. y formas con más de un cromosoma
X ó Y (48XXYY ó 47XXY/46XX/poliX). Esto hace que estos
sujetos presenten una cromatina de Barr con masa presente, siendo esto
propio de las mujeres por la presencia de 2 cromosomas X. La aparición
de más de 2 cromosomas X, ocasiona una patología que se
diferencia del cuadro clásico de SK y se denomiona polisomía
X del varón: 48XXY, 49XXXXY.
La fórmula XXY se debe a una no disyunción del cromosoma
X en la primera ó segunda división meiótica, siendo
más frecuente la aparición de SK en relación a
la edad materna más avanzada.
Su frecuencia se estima en 1/1000 recién nacidos varones, pero
posiblemente sea más elevada: en torno a 1/500 concepciones masculinas,
y en varones con retraso mental moderado la frecuencia aumenta a 8/1000
aproximadamente.
CLINICA: En general el diagnóstico es tardío,
debido a la pobre expresividad clínica de este
síndrome en la infancia.
1) Talla alta: es propia del síndrome de Klinefelter en la edad
de la adolescencia, pero no lo es en la época prepuberal de forma
habitual. Las proporciones corporales son eunucoides, con aumento desproporcionado
de las extremidades inferiores y con inversión del cociente:
segmento superior/inferior. Cuando este cociente es inferior a 1 en
la edad puberal, sugiere fuertemente la existencia de un SK si se asocia
a un cuadro de hipogonadismo aunque sea leve.
La velocidad de crecimiento suele aumentar a partir de los 4 –
5 años, y se adopta ya en la infancia un cierto hábito
eunucoide. La edad ósea es normal ó poco retrasada, coincidiendo
con el marcado retraso de otras variantes benignas de retraso puberal.
2) Alteraciones genitales: Los testes pequeños y duros en la
edad prepuberal, pueden presentarse en ocasiones, siendo por el contrario
un hallazgo típico pasada la adolescencia.
La presencia de criptorquídea, micropene, hipospadias etc y a
veces un fenotipo peculiar, puede orientar al diagnóstico.
En la edad puberal, la atrofia testicular es un signo constante, los
testes son pequeños y su tamaño va involucionando con
el tiempo, contrastando con un desarrollo normal del pene y del relativamente
normal desarrollo puberal. La histología del testículo
demuestra atrofia testicular con hialinización de los túbulos
seminíferos.
3) Ginecomastia: Está presente en un elevado nº de casos
(más del 60%), siendo el riesgo de neoplasia mamaria 20 veces
superior al de la población normal.
4) Desarrollo intelectual: la inteligencia en general suele ser normal,
ó “bordeline”, especialmente es el área verbal
la más precoz y afectada, lo que condiciona dificultades de aprendizaje
y en general peor rendimiento escolar.
5) Alteraciones hormonales: En la edad prepuberal, tanto el nivel de
gonadotrofinas como de testosterona se encuentran en rango normal, tanto
basal como tras estímulo. En la pubertad se va estableciendo
ya respuesta propia del hipogonadismo hipergonadotrópico, especialmente
el nivel de FSH que se eleva de forma llamativa.
6) Otras alteraciones asociadas: anomalías del tracto urinario,
cúbito valgo etc. (se recogen en la tabla adjunta). Especial
relevancia por la ayuda que puede suponer para el pediatra, es la relativamente
aumentada incidencia de incontinentia pigmenti.
Son frecuentes las asociaciones del SK con neoplasias especialmente
las de células germinales mediastínicas, y con otros tumores
en la edad adulta.
TRATAMIENTO: Se aconseja tratamiento precoz con testosterona
depot, a partir de los 12 años de edad ósea,
a dosis inicial de 50 mg cada 3 semanas, en especial en aquellos niños
en los que se constata deficit de testosterona; aumentando progresivamente
la dosis. Con ello se consigue mejor virilización, aumento de
masa muscular y ósea, menos hábito eunucoide y mejor calidad
de vida y de los aspectos psicológicos y de personalidad.
La realización de un diagnóstico precoz en la infancia,
permite trabajar de forma especial sobre el área psicomotora,
dar apoyo escolar, especialmente en el área del lenguaje.
DIAGNÓSTICO EN PEDIATRIA
Sólo el screening neonatal en recien nacidos varones para detección
de cromatina de Barr en células del epitelio bucal, puede garantizar
al 100% un diagnóstico y seguimiento adecuado. La presencia de
cromatina de Barr, justificaría la confirmación diagnóstica
con la realización de un cariotipo. Dado que este screening no
está aún instaurado en nuestros hospitales, los signos
de sospecha que pueden ayudar al pediatra serían:
1) En niños pequeños: 2 – 3 años, que presenten
retraso psicomotor leve especialmente en el área de lenguaje.
2) Talla alta a partir de los 4 – 5 años, con cierto
hábito eunucoide.
3) Alteraciones genitales: micropene, hipospadias, criptorquídea
etc.
4) Presencia de incontinentia pigmenti
5) Especialmente en la pubertad, la evidencia de disociación
entre un aparente correcto desarrollo puberal: pene, vello pubiano
etc, con un volumen testicular pequeño: 5 – 6 ml, y que
además no va evolucionando de forma paralela, así como
la existencia de ginecomastia.
Estos síntomas justificarían la solicitud de una sencilla
determinación como es la cromatina de Barr, que de ser positiva
se debe completar con la realización de un cariotipo.
EN DEFINITIVA: El síndrome de Klinefelter, cromosomopatía
más frecuente en la edad pediátrica, no está siendo
diagnosticada en nuestro medio por los pediatras, debido a la ausencia
de screening neonatal, por la escasa expresividad de los signos clínicos
en la edad prepuberal, y por la aún no instauración de
la obligada atención al adolescente por parte de los pediatras.
Si ello se corrigiera, estos niños, adolescentes y sus familias,
podrían disponer de una atención temprana en el área
psicomotora, orientación y apoyo psicológico familiar
y pedagógico, y mejoría evidente de los signos clínicos
y aspectos psicológicos en la pubertad.
TABLA: CARACTERISTICAS CLÍNICAS, FRECUENCIA (%) Y ANOMALÍAS
ASOCIADAS EN EL SÍNDROME DE KLINEFELTER
Signos Mayores (reflejados en %)
|
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|
| Testes pequeños |
100 |
|
| Gonadotropinas elevadas en la pubertad |
92 |
|
| Azoospermia |
90 |
|
| Vello pubiano disminuido |
88 |
|
| Talla alta con eunucoidismo |
81 |
|
| Retraso mental |
51 |
|
| Ginecomastia postpuberal |
60 |
|
|
|
|
Anomalías asociadas
• Cubito valgo, sinostosis radiocubital, coxa valga, pectus excavatum
• Clinodactilia, cuarto metacarpiano corto
• Hipertelorismo, paladar ojival, paladar hendido, micrognatia,
dismorfia y alteraciones dentales, mentón pequeño, mandíbula
triangular, epicantus
• Criptorquidea, escroto bifido, hipospadias
• Distrofia muscular, fatiga, varices
• Cardiopatías congénitas, tetralogía de
Fallot, enfermedad de Ebstein, comunicación interventricular.
• Incontinentia pigmenti
Fuente:
DRA. MIRENTXU OYARZABAL
JEFE DE LA UNIDAD DE ENDOCRINOLOGIA PEDIATRICA
HOSPITAL “VIRGEN DEL CAMINO”
PAMPLONA - IRUÑA